Límites, umbrales e infinitos.
Las tres palabras tienen definiciones interesantes, pero hoy prefiero más compartir los conceptos a través de reflexione personales.
En un pueblo de California-EEUU llamado Livermore, hay una bombilla que ha cumplido 110 años encendida, incluso los ingenieros actuales la están estudiando sorprendidos. A partir de un momento ”X” pasado el crack de 1929 las empresas empezaron a dirigir a sus ingenieros a controlar la vida de sus productos con otra estrategia la de conseguir el máximo beneficio económico. Actualmente una bombilla tiene una vida de 1000 horas. Yo me pregunto muchas veces si el momento “X” no se hubiera producido, y no hubiéramos controlado o dirigido a nuestros ingenieros por un puro interés económico, ¿cómo viviríamos actualmente?
Hace unos cuantos años para llegar a Barcelona por la autopista el límite de velocidad siempre había sido de 120 km/hora, llego un iluminado que lo bajó a 110 con el coste correspondiente por la modificación. Ahora en algunos tramos puedes ver en la misma autopista a Barcelona tramos de 100, 120, 90, 100, 80, 120 y vuelta 80, y en algunas vías es variable, lo gracioso es que ahora tenemos otro iluminado que propone subirlo a 130 km/hora, esto es una diferencia de 20. Una vez me multaron por sobrepasar en 14 km/h la velocidad marcada en una Vespa 125cc., con dos personas. Los humanos caminamos a una velocidad de 3km/h y trotamos a 6 km. por hora.
Para algunos la única manera de solucionar nuestros problemas es crecer. Si el objetivo de la empresa es el máximo Beneficio, y para el empresario la mano de obra es una lacra, y les interesa más la adquisición de maquinaria, ¿cuál será nuestro futuro?
Un tema que me tiene descolocado intelectualmente, es el de la propiedad privada, y no consigo determinar ni definir donde están los límites, la obsesión por poseer de algunos individuos tendría que ser objeto de estudio, y cuando oyes la expresión : “ Yo hago con y en mi propiedad lo que me da la gana” , aún te hace pensar más. La tierra, el agua, el aire, el sol son bienes naturales. La tierra no es nuestra, nosotros sólo somos unos pasajeros, y tendríamos que empezar a analizar cuanto puede durar nuestra especie si seguimos así.
Una cosa que no he entendido nunca es como puede ser que tengamos un sueldo mínimo limitado y el sueldo máximo pueda ser infinito.
Cuando hablamos de umbrales ya planteamos el concepto de otra manera: umbrales de pobreza, umbrales de dignidad, umbrales de decencia, umbrales de justicia…
Javier Reñaga
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martes, 13 de enero de 2015
domingo, 30 de noviembre de 2014
Hemos de dejar de alimentar el
sistema.
(Este escrito está datado el 26/03/2014)
Ya hace más de un mes, en el telenoticia de TV3, escuché con
atención una noticia que me impactó e indignó.
La noticia en sí, nos demuestra y confirma el momento del
absurdo institucional que estamos viviendo.
Cuando escuche esa información, no me podía creer el contenido y la
repercusión que podría tener. Mi sorpresa es que durante los días siguientes
estuve pendiente de los medios para documentarme con más profundidad de aquella
afirmación informativa y el resultado es que no se habló más, a nadie le
interesaba, o los medios optaron por no darle la más mínima repercusión.
Seguidamente les pido un momento de reflexión e intenten
analizar la noticia:
“El coste administrativo del 30% del conjunto de los
impuestos es superior al importe recaudado por dicho impuesto”.
Mi conclusión personal es que hemos creado un monstruo administrativo y burocrático tan
grande y hambriento que actualmente y desde hace tiempo está totalmente descontrolado,
hasta el punto que los mismos políticos, administradores, asesores, técnicos y algunos funcionarios , NO tienen ni la más
mínima idea de cómo solucionarlo.
Estos personajes al día de hoy, siguen y siguen, entre ellos
llegan hasta a nombrar y organizar los famosos grupos de expertos, para decidir
qué soluciones adoptar. Yo hace tiempo que no me los creo. Lo que me sabe mal es que ya empiezan a
llamar a los susodichos expertos SABIOS,
y cuidado con este tema, porque el título de SABIO no lo ponen ellos, lo
ponemos nosotros.
Viendo el panorama, a
no ser que Vds. tenga otra idea, creo que una de las soluciones es dejar de
alimentar el sistema, o parar dar de comer al monstruo.
Javier Reñaga
martes, 25 de noviembre de 2014
El elefante de Podemos
Los Ciegos y el Elefante – Un Poema por John Godfrey Saxe
He aquí la versión de John Godfrey Saxe (1816-1887) de Los Ciegos y el Elefante:
Seis eran los hombres de Indostán,
tan dispuestos a aprender,
que al Elefante fueron a ver
(Aunque todos eran ciegos),
Pensando que mediante la observación
su mente podrían satisfacer.
El primero se acercó al elefante,
Y cayéndose
sobre su ancho y robusto costado,
en seguida comenzó a gritar:
"¡Santo Dios! ¡El elefante
es muy parecido a una pared!"
El segundo, palpando el colmillo,
exclamó: -"¡Caramba! ¿Qué es esto
tan redondo, liso y afilado?
Para mí está muy claro,
¡esta maravilla de elefante
es muy parecido a una lanza!"
El tercero se acercó al animal,
y tomando entre sus manos
la retorcida trompa,
valientemente exclamó:
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una serpiente!"
El cuarto extendió ansiosamente la mano
y lo palpó alrededor de la rodilla:
"Evidentemente, a lo que más se parece esta bestia
está muy claro," dijo él,
"'Es lo suficientemente claro que el elefante
¡es muy parecido a un árbol!"
El quinto, quien por casualidad tocó la oreja,
Dijo: "Incluso el hombre más ciego
es capaz de decir a lo que más se parece esto;
Niegue la realidad el que pueda,
Esta maravilla de elefante
¡es muy parecido a un abanico!"
El sexto tan pronto comenzó
a tantear al animal,
agarró la oscilante cola
que frente a él se encontraba,
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una cuerda!"
Y así estos hombres de Indostán
discutieron largo y tendido,
cada uno aferrados a su propia opinión
por demás firme e inflexible,
aunque cada uno en parte tenía razón,
¡y al mismo tiempo todos estaban equivocados! - See more at: http://www.allaboutphilosophy.org/spanish/el-ciego-y-el-elefante.htm#sthash.WcOELCgJ.dpuf
He aquí la versión de John Godfrey Saxe (1816-1887) de Los Ciegos y el Elefante:
Seis eran los hombres de Indostán,
tan dispuestos a aprender,
que al Elefante fueron a ver
(Aunque todos eran ciegos),
Pensando que mediante la observación
su mente podrían satisfacer.
El primero se acercó al elefante,
Y cayéndose
sobre su ancho y robusto costado,
en seguida comenzó a gritar:
"¡Santo Dios! ¡El elefante
es muy parecido a una pared!"
El segundo, palpando el colmillo,
exclamó: -"¡Caramba! ¿Qué es esto
tan redondo, liso y afilado?
Para mí está muy claro,
¡esta maravilla de elefante
es muy parecido a una lanza!"
El tercero se acercó al animal,
y tomando entre sus manos
la retorcida trompa,
valientemente exclamó:
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una serpiente!"
El cuarto extendió ansiosamente la mano
y lo palpó alrededor de la rodilla:
"Evidentemente, a lo que más se parece esta bestia
está muy claro," dijo él,
"'Es lo suficientemente claro que el elefante
¡es muy parecido a un árbol!"
El quinto, quien por casualidad tocó la oreja,
Dijo: "Incluso el hombre más ciego
es capaz de decir a lo que más se parece esto;
Niegue la realidad el que pueda,
Esta maravilla de elefante
¡es muy parecido a un abanico!"
El sexto tan pronto comenzó
a tantear al animal,
agarró la oscilante cola
que frente a él se encontraba,
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una cuerda!"
Y así estos hombres de Indostán
discutieron largo y tendido,
cada uno aferrados a su propia opinión
por demás firme e inflexible,
aunque cada uno en parte tenía razón,
¡y al mismo tiempo todos estaban equivocados! - See more at: http://www.allaboutphilosophy.org/spanish/el-ciego-y-el-elefante.htm#sthash.WcOELCgJ.dpuf
Los Ciegos y el Elefante – Un Poema por John Godfrey Saxe
He aquí la versión de John Godfrey Saxe (1816-1887) de Los Ciegos y el Elefante:
Seis eran los hombres de Indostán,
tan dispuestos a aprender,
que al Elefante fueron a ver
(Aunque todos eran ciegos),
Pensando que mediante la observación
su mente podrían satisfacer.
El primero se acercó al elefante,
Y cayéndose
sobre su ancho y robusto costado,
en seguida comenzó a gritar:
"¡Santo Dios! ¡El elefante
es muy parecido a una pared!"
El segundo, palpando el colmillo,
exclamó: -"¡Caramba! ¿Qué es esto
tan redondo, liso y afilado?
Para mí está muy claro,
¡esta maravilla de elefante
es muy parecido a una lanza!"
El tercero se acercó al animal,
y tomando entre sus manos
la retorcida trompa,
valientemente exclamó:
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una serpiente!"
El cuarto extendió ansiosamente la mano
y lo palpó alrededor de la rodilla:
"Evidentemente, a lo que más se parece esta bestia
está muy claro," dijo él,
"'Es lo suficientemente claro que el elefante
¡es muy parecido a un árbol!"
El quinto, quien por casualidad tocó la oreja,
Dijo: "Incluso el hombre más ciego
es capaz de decir a lo que más se parece esto;
Niegue la realidad el que pueda,
Esta maravilla de elefante
¡es muy parecido a un abanico!"
El sexto tan pronto comenzó
a tantear al animal,
agarró la oscilante cola
que frente a él se encontraba,
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una cuerda!"
Y así estos hombres de Indostán
discutieron largo y tendido,
cada uno aferrados a su propia opinión
por demás firme e inflexible,
aunque cada uno en parte tenía razón,
¡y al mismo tiempo todos estaban equivocados! - See more at: http://www.allaboutphilosophy.org/spanish/el-ciego-y-el-elefante.htm#sthash.WcOELCgJ.dpu
Quiero hacer una reflexión sobre mi vivencia personal en las asambleas del círculo Podemos Blanes y resaltar la importancia de la cooperación, tolerancia, comprensión y empatía para poder sumar entre todos. Pretendo dar un enfoque positivo al gran privilegio que es tener tantos puntos de vista diferentes dentro de cualquier colectivo de personas. Para empezar, os muestro una fábula que leí hace algunos años y me inspiró. He aquí la versión de John Godfrey Saxe (1816-1887) de Los Ciegos y el
Elefante: He aquí la versión de John Godfrey Saxe (1816-1887) de Los Ciegos y el Elefante:
Seis eran los hombres de Indostán,
tan dispuestos a aprender,
que al Elefante fueron a ver
(Aunque todos eran ciegos),
Pensando que mediante la observación
su mente podrían satisfacer.
El primero se acercó al elefante,
Y cayéndose
sobre su ancho y robusto costado,
en seguida comenzó a gritar:
"¡Santo Dios! ¡El elefante
es muy parecido a una pared!"
El segundo, palpando el colmillo,
exclamó: -"¡Caramba! ¿Qué es esto
tan redondo, liso y afilado?
Para mí está muy claro,
¡esta maravilla de elefante
es muy parecido a una lanza!"
El tercero se acercó al animal,
y tomando entre sus manos
la retorcida trompa,
valientemente exclamó:
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una serpiente!"
El cuarto extendió ansiosamente la mano
y lo palpó alrededor de la rodilla:
"Evidentemente, a lo que más se parece esta bestia
está muy claro," dijo él,
"'Es lo suficientemente claro que el elefante
¡es muy parecido a un árbol!"
El quinto, quien por casualidad tocó la oreja,
Dijo: "Incluso el hombre más ciego
es capaz de decir a lo que más se parece esto;
Niegue la realidad el que pueda,
Esta maravilla de elefante
¡es muy parecido a un abanico!"
El sexto tan pronto comenzó
a tantear al animal,
agarró la oscilante cola
que frente a él se encontraba,
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una cuerda!"
Y así estos hombres de Indostán
discutieron largo y tendido,
cada uno aferrados a su propia opinión
por demás firme e inflexible,
aunque cada uno en parte tenía razón,
¡y al mismo tiempo todos estaban equivocados! - See more at: http://www.allaboutphilosophy.org/spanish/el-ciego-y-el-elefante.htm#sthash.WcOELCgJ.dpu
Seis eran los hombres de Indostán,
tan dispuestos a aprender,
que al Elefante fueron a ver
(Aunque todos eran ciegos),
Pensando que mediante la observación
su mente podrían satisfacer.
El primero se acercó al elefante,
Y cayéndose sobre su ancho y robusto costado,
en seguida comenzó a gritar:
"¡Santo Dios! ¡El elefante
es muy parecido a una pared!"
El segundo, palpando el colmillo,
exclamó: -"¡Caramba! ¿Qué es esto
tan redondo, liso y afilado?
Para mí está muy claro,
¡esta maravilla de elefante
es muy parecido a una lanza!"
El tercero se acercó al animal,
y tomando entre sus manos
la retorcida trompa,
valientemente exclamó:
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una serpiente!"
El cuarto extendió ansiosamente la mano
y lo palpó alrededor de la rodilla:
"Evidentemente, a lo que más se parece esta bestia
está muy claro," dijo él,
"'Es lo suficientemente claro que el elefante
¡es muy parecido a un árbol!"
El quinto, quien por casualidad tocó la oreja,
Dijo: "Incluso el hombre más ciego
es capaz de decir a lo que más se parece esto;
Niegue la realidad el que pueda,
Esta maravilla de elefante
¡es muy parecido a un abanico!"
El sexto tan pronto comenzó
a tantear al animal,
agarró la oscilante cola
que frente a él se encontraba,
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una cuerda!"
Y así estos hombres de Indostán
discutieron largo y tendido,
cada uno aferrados a su propia opinión
por demás firme e inflexible,
aunque cada uno en parte tenía razón,
¡y al mismo tiempo todos estaban equivocados!
Los Ciegos y el Elefante – Un Poema por John Godfrey Saxe
He aquí la versión de John Godfrey Saxe (1816-1887) de Los Ciegos y el Elefante:
Seis eran los hombres de Indostán,
tan dispuestos a aprender,
que al Elefante fueron a ver
(Aunque todos eran ciegos),
Pensando que mediante la observación
su mente podrían satisfacer.
El primero se acercó al elefante,
Y cayéndose
sobre su ancho y robusto costado,
en seguida comenzó a gritar:
"¡Santo Dios! ¡El elefante
es muy parecido a una pared!"
El segundo, palpando el colmillo,
exclamó: -"¡Caramba! ¿Qué es esto
tan redondo, liso y afilado?
Para mí está muy claro,
¡esta maravilla de elefante
es muy parecido a una lanza!"
El tercero se acercó al animal,
y tomando entre sus manos
la retorcida trompa,
valientemente exclamó:
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una serpiente!"
El cuarto extendió ansiosamente la mano
y lo palpó alrededor de la rodilla:
"Evidentemente, a lo que más se parece esta bestia
está muy claro," dijo él,
"'Es lo suficientemente claro que el elefante
¡es muy parecido a un árbol!"
El quinto, quien por casualidad tocó la oreja,
Dijo: "Incluso el hombre más ciego
es capaz de decir a lo que más se parece esto;
Niegue la realidad el que pueda,
Esta maravilla de elefante
¡es muy parecido a un abanico!"
El sexto tan pronto comenzó
a tantear al animal,
agarró la oscilante cola
que frente a él se encontraba,
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una cuerda!"
Y así estos hombres de Indostán
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Seis eran los hombres de Indostán,
tan dispuestos a aprender,
que al Elefante fueron a ver
(Aunque todos eran ciegos),
Pensando que mediante la observación
su mente podrían satisfacer.
El primero se acercó al elefante,
Y cayéndose
sobre su ancho y robusto costado,
en seguida comenzó a gritar:
"¡Santo Dios! ¡El elefante
es muy parecido a una pared!"
El segundo, palpando el colmillo,
exclamó: -"¡Caramba! ¿Qué es esto
tan redondo, liso y afilado?
Para mí está muy claro,
¡esta maravilla de elefante
es muy parecido a una lanza!"
El tercero se acercó al animal,
y tomando entre sus manos
la retorcida trompa,
valientemente exclamó:
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una serpiente!"
El cuarto extendió ansiosamente la mano
y lo palpó alrededor de la rodilla:
"Evidentemente, a lo que más se parece esta bestia
está muy claro," dijo él,
"'Es lo suficientemente claro que el elefante
¡es muy parecido a un árbol!"
El quinto, quien por casualidad tocó la oreja,
Dijo: "Incluso el hombre más ciego
es capaz de decir a lo que más se parece esto;
Niegue la realidad el que pueda,
Esta maravilla de elefante
¡es muy parecido a un abanico!"
El sexto tan pronto comenzó
a tantear al animal,
agarró la oscilante cola
que frente a él se encontraba,
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una cuerda!"
Y así estos hombres de Indostán
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REFLEXIÓN
Somos muchísimas personas "ciegas" las que estamos aportando ideas, debatiendo, creando proyectos, saliendo a la calle, etc. Nadie, repito, nadie tiene la razón sobre cómo es este gran elefante llamado PODEMOS. Sólo la unión y cooperación de muchos "ciegos" podrá dar una imagen más fidedigna de qué y cómo es realmente el elefante. Si queremos entender este gran fenómeno, tendremos que darnos la mano y sentirnos afortunados que gracias a la opinión de otros compañeros estamos construyendo algo más grande que lo que podría construir nuestro limitado punto de vista. ¡Nos hacemos falta todos compañeros!
25 de Noviembre de 2014, Germán Ramos Torrecillas.
Los Ciegos y el Elefante – Un Poema por John Godfrey Saxe
He aquí la versión de John Godfrey Saxe (1816-1887) de Los Ciegos y el Elefante:
Seis eran los hombres de Indostán,
tan dispuestos a aprender,
que al Elefante fueron a ver
(Aunque todos eran ciegos),
Pensando que mediante la observación
su mente podrían satisfacer.
El primero se acercó al elefante,
Y cayéndose
sobre su ancho y robusto costado,
en seguida comenzó a gritar:
"¡Santo Dios! ¡El elefante
es muy parecido a una pared!"
El segundo, palpando el colmillo,
exclamó: -"¡Caramba! ¿Qué es esto
tan redondo, liso y afilado?
Para mí está muy claro,
¡esta maravilla de elefante
es muy parecido a una lanza!"
El tercero se acercó al animal,
y tomando entre sus manos
la retorcida trompa,
valientemente exclamó:
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una serpiente!"
El cuarto extendió ansiosamente la mano
y lo palpó alrededor de la rodilla:
"Evidentemente, a lo que más se parece esta bestia
está muy claro," dijo él,
"'Es lo suficientemente claro que el elefante
¡es muy parecido a un árbol!"
El quinto, quien por casualidad tocó la oreja,
Dijo: "Incluso el hombre más ciego
es capaz de decir a lo que más se parece esto;
Niegue la realidad el que pueda,
Esta maravilla de elefante
¡es muy parecido a un abanico!"
El sexto tan pronto comenzó
a tantear al animal,
agarró la oscilante cola
que frente a él se encontraba,
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una cuerda!"
Y así estos hombres de Indostán
discutieron largo y tendido,
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Seis eran los hombres de Indostán,
tan dispuestos a aprender,
que al Elefante fueron a ver
(Aunque todos eran ciegos),
Pensando que mediante la observación
su mente podrían satisfacer.
El primero se acercó al elefante,
Y cayéndose
sobre su ancho y robusto costado,
en seguida comenzó a gritar:
"¡Santo Dios! ¡El elefante
es muy parecido a una pared!"
El segundo, palpando el colmillo,
exclamó: -"¡Caramba! ¿Qué es esto
tan redondo, liso y afilado?
Para mí está muy claro,
¡esta maravilla de elefante
es muy parecido a una lanza!"
El tercero se acercó al animal,
y tomando entre sus manos
la retorcida trompa,
valientemente exclamó:
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una serpiente!"
El cuarto extendió ansiosamente la mano
y lo palpó alrededor de la rodilla:
"Evidentemente, a lo que más se parece esta bestia
está muy claro," dijo él,
"'Es lo suficientemente claro que el elefante
¡es muy parecido a un árbol!"
El quinto, quien por casualidad tocó la oreja,
Dijo: "Incluso el hombre más ciego
es capaz de decir a lo que más se parece esto;
Niegue la realidad el que pueda,
Esta maravilla de elefante
¡es muy parecido a un abanico!"
El sexto tan pronto comenzó
a tantear al animal,
agarró la oscilante cola
que frente a él se encontraba,
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una cuerda!"
Y así estos hombres de Indostán
discutieron largo y tendido,
cada uno aferrados a su propia opinión
por demás firme e inflexible,
aunque cada uno en parte tenía razón,
¡y al mismo tiempo todos estaban equivocados! - See more at: http://www.allaboutphilosophy.org/spanish/el-ciego-y-el-elefante.htm#sthash.WcOELCgJ.dpuf
Los Ciegos y el Elefante – Un Poema por John Godfrey Saxe
He aquí la versión de John Godfrey Saxe (1816-1887) de Los Ciegos y el Elefante:
Seis eran los hombres de Indostán,
tan dispuestos a aprender,
que al Elefante fueron a ver
(Aunque todos eran ciegos),
Pensando que mediante la observación
su mente podrían satisfacer.
El primero se acercó al elefante,
Y cayéndose
sobre su ancho y robusto costado,
en seguida comenzó a gritar:
"¡Santo Dios! ¡El elefante
es muy parecido a una pared!"
El segundo, palpando el colmillo,
exclamó: -"¡Caramba! ¿Qué es esto
tan redondo, liso y afilado?
Para mí está muy claro,
¡esta maravilla de elefante
es muy parecido a una lanza!"
El tercero se acercó al animal,
y tomando entre sus manos
la retorcida trompa,
valientemente exclamó:
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una serpiente!"
El cuarto extendió ansiosamente la mano
y lo palpó alrededor de la rodilla:
"Evidentemente, a lo que más se parece esta bestia
está muy claro," dijo él,
"'Es lo suficientemente claro que el elefante
¡es muy parecido a un árbol!"
El quinto, quien por casualidad tocó la oreja,
Dijo: "Incluso el hombre más ciego
es capaz de decir a lo que más se parece esto;
Niegue la realidad el que pueda,
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¡es muy parecido a un abanico!"
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a tantear al animal,
agarró la oscilante cola
que frente a él se encontraba,
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una cuerda!"
Y así estos hombres de Indostán
discutieron largo y tendido,
cada uno aferrados a su propia opinión
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He aquí la versión de John Godfrey Saxe (1816-1887) de Los Ciegos y el Elefante:
Seis eran los hombres de Indostán,
tan dispuestos a aprender,
que al Elefante fueron a ver
(Aunque todos eran ciegos),
Pensando que mediante la observación
su mente podrían satisfacer.
El primero se acercó al elefante,
Y cayéndose
sobre su ancho y robusto costado,
en seguida comenzó a gritar:
"¡Santo Dios! ¡El elefante
es muy parecido a una pared!"
El segundo, palpando el colmillo,
exclamó: -"¡Caramba! ¿Qué es esto
tan redondo, liso y afilado?
Para mí está muy claro,
¡esta maravilla de elefante
es muy parecido a una lanza!"
El tercero se acercó al animal,
y tomando entre sus manos
la retorcida trompa,
valientemente exclamó:
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una serpiente!"
El cuarto extendió ansiosamente la mano
y lo palpó alrededor de la rodilla:
"Evidentemente, a lo que más se parece esta bestia
está muy claro," dijo él,
"'Es lo suficientemente claro que el elefante
¡es muy parecido a un árbol!"
El quinto, quien por casualidad tocó la oreja,
Dijo: "Incluso el hombre más ciego
es capaz de decir a lo que más se parece esto;
Niegue la realidad el que pueda,
Esta maravilla de elefante
¡es muy parecido a un abanico!"
El sexto tan pronto comenzó
a tantear al animal,
agarró la oscilante cola
que frente a él se encontraba,
"Ya veo," dijo él, "¡el elefante
es muy parecido a una cuerda!"
Y así estos hombres de Indostán
discutieron largo y tendido,
cada uno aferrados a su propia opinión
por demás firme e inflexible,
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viernes, 14 de noviembre de 2014
¿La Ley es la ley?
Cada vez que oigo en boca de alguien esta afirmación, “LA LEY ES LA LEY”, se me encadenan inmediatamente un montón inquietudes y preguntas sin respuesta: La Ley es justa. Quien hace la Ley. Porque hay tantas leyes. Cuál es el objetivo de algunas leyes…
Fui a buscar las definiciones de los conceptos y me las define así:
“La ley (del latín lex, legis) es una norma jurídica dictada por el legislador, es decir, un precepto establecido por la autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia. Su incumplimiento trae aparejada una sanción.”
Es una definición interesante, pero en ella hay dos temas importantes a meditar:
1- ¿Quién es la autoridad competente?, en una democracia bipartidista donde ya hace muchos años se está exigiendo una nueva Ley electoral y listas abiertas. Como es posible que con toda la corrupción que arrastramos a todos los niveles, y que es patente que la mayoría de los ciudadanos no nos fiamos del modelo existente, y tampoco vemos la mínima voluntad de las autoridades competentes de cambiar la ley electoral. Simplemente porque al día de hoy, no les ha interesado cambiar la ley, y ahora con prisas van a empezar a hacer apaños para seguir manteniendo su estatus. Tengo claro que si todos nosotros participásemos juntos podemos cambiarlo.
2- El segundo tema importantísimo es la expresión: “ en consonancia con la justicia” y para entenderlo he vuelto a recurrir al diccionario:
“La justicia (del latín, iustitia) es la concepción que cada época y civilización tiene acerca del sentido de sus normas jurídicas. Es un valor determinado como bien común por la sociedad. Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes.” Actualmente podemos concluir que nuestra realidad NO tiene nada que ver con la definición, todas las normas jurídicas están para defender unos intereses económicos que no hace falta que comente. Me sabe mal insistir, pero estoy convencido que todos juntos podríamos conseguir una verdadera separación de los poderes legislativos, judiciales y ejecutivos.
Lo más grave de la situación, después de 39 años de democracia, es que nuestras autoridades competentes han conseguido un objetivo claro: Podríamos describirlo como “la esclavitud legal del siglo XXI”, los ciudadanos VIVIMOS para trabajar, lo correcto según la definición del valor del bien común sería TRABAJAR para poder vivir. Para mí lo más triste de todo, es que hace tiempo me doy cuenta que para las autoridades competentes he dejado de ser un ciudadano y simplemente soy un NUMERO. Menos mal que con los avances tecnológicos no hace falta que nos lo tatúen.
Javier Andrés Reñaga Mussi
1- ¿Quién es la autoridad competente?, en una democracia bipartidista donde ya hace muchos años se está exigiendo una nueva Ley electoral y listas abiertas. Como es posible que con toda la corrupción que arrastramos a todos los niveles, y que es patente que la mayoría de los ciudadanos no nos fiamos del modelo existente, y tampoco vemos la mínima voluntad de las autoridades competentes de cambiar la ley electoral. Simplemente porque al día de hoy, no les ha interesado cambiar la ley, y ahora con prisas van a empezar a hacer apaños para seguir manteniendo su estatus. Tengo claro que si todos nosotros participásemos juntos podemos cambiarlo.
2- El segundo tema importantísimo es la expresión: “ en consonancia con la justicia” y para entenderlo he vuelto a recurrir al diccionario:
“La justicia (del latín, iustitia) es la concepción que cada época y civilización tiene acerca del sentido de sus normas jurídicas. Es un valor determinado como bien común por la sociedad. Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes.” Actualmente podemos concluir que nuestra realidad NO tiene nada que ver con la definición, todas las normas jurídicas están para defender unos intereses económicos que no hace falta que comente. Me sabe mal insistir, pero estoy convencido que todos juntos podríamos conseguir una verdadera separación de los poderes legislativos, judiciales y ejecutivos.
Lo más grave de la situación, después de 39 años de democracia, es que nuestras autoridades competentes han conseguido un objetivo claro: Podríamos describirlo como “la esclavitud legal del siglo XXI”, los ciudadanos VIVIMOS para trabajar, lo correcto según la definición del valor del bien común sería TRABAJAR para poder vivir. Para mí lo más triste de todo, es que hace tiempo me doy cuenta que para las autoridades competentes he dejado de ser un ciudadano y simplemente soy un NUMERO. Menos mal que con los avances tecnológicos no hace falta que nos lo tatúen.
Javier Andrés Reñaga Mussi
jueves, 6 de noviembre de 2014
Opinión
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